Hemos disfrutado en Hungría con los mejores
competidores actuales de judo, nos llevamos alegrías por el trabajo de nuestros
judocas en la competición con el colofón de María Bernabéu, medalla de bronce
en -70kg, viva María!!!!, confiamos que continúen con estos éxitos o incluso
aumenten, gracias a esta buena delegación que tenemos creemos que lo mejor esta
por llegar. Enhorabuena a todos, sabemos que algunos esperaban mas de si
mismos, como Fran Garrigós, pero todos sabemos que estar ya es un triunfo. Agradecimientos
y enhorabuenas también a Ernesto Pérez, jefe de todo esto, tan amable como
siempre, nos atendió y compartió con nosotros unos ratos estupendos haciéndonos
un hueco dentro de sus compromisos diplomáticos.
Nos gusto
ver mucho Judo, JUDO con mayúsculas, lejos de “frivolidades” lo que se vio en
el Tatami fue mucha técnica con nombre propio. No solo los Japos hacían un
Tai-Otoshi técnico, daba gusto ver países con un repertorio mas cercano a la
lucha tradicional de su país, hacían técnicas del Gokio con agarres con ambas manos
y a ambos lados del oponente. Un lujo para los amantes de la tradición. Tambien
nos gusto el nuevo formato de la competición por equipos, esperamos que las
conclusiones sean positivas, creemos que servirá para que puedan competir todos
mas y mejor, así como lo importante que es hacer grupo, hacer equipo en un
deporte individual como el judo, pero que no eres nadie sin los demás. Jita
Kyoei, progreso mutuo.
Y además y por supuesto no
todo fue Judo.... Visitamos el castillo de buda y los lugares más turísticos de
la ciudad. Visita obligada a los baños termales mas grandes de Europa..!! donde
hicieron el anuncio de Danone, nosotros dimos la talla mas que como cuerpos Danone,
como lo que es el envase en si mismo..!! También vimos algunos menos turísticos
pero que también nos llamaban la atención, gracias a nuestro experto en países
más allá del Este de Europa, el señor Kozma, que nos regalo una guía de la
ciudad, donde si y donde no, catamos el gulasch, el paprika y no recuerdo la
cantidad de platos típicos húngaros. Tampoco recuerdo las cervezas y vinos del
país que probamos, todos diferentes, todos ricos!!!! Lo que no olvidare y
recordaré siempre, son las emociones que se viven en experiencias como estas.
Por la grandeza del evento en si, del lugar, del con quien y el momento,
lastima que esto no lo prescriban los médicos, pero no pasa nada, ya nos lo
recetamos nosotros. Nos ha cargado las pilas para iniciar esta nueva temporada
en nuestro templo, nuestra escuela, seguimos disfrutando del camino!!!!
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